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Recordando

El Día de los Caídos se celebra cada 27 de mayo, aunque se celebraba cada 30 de mayo hasta 1971, en los Estados Unidos. Este día es un día festivo instituido por el gobierno federal para honrar y celebrar a aquellos héroes de guerra que han dado su vida por la libertad del país. Desde los campos de batalla de Virginia hasta los campos de Europa, los soldados estadounidenses han luchado valientemente para asegurar la paz y un refugio para la democracia. Ya sea que se llame al Ejército Continental en la década de 1700 o el U.S. Army actualmente, no hay duda de que estos hombres y mujeres han arriesgado o han dado sus vidas con gran valor.

El Día de los Caídos va mucho más allá de recordar a nuestros héroes de guerra. El día exhibe más ramificaciones para incluir a los miembros de nuestra familia, a nuestros seres queridos, a nuestros amigos. Recordar a nuestros homólogos humanos sin duda trae calidez a nuestras vidas. Trae alegría, un sentimiento de nostalgia que a veces es difícil dejar de lado en el momento en que se presenta. Recordar esos momentos que tenemos en nuestras mentes y apreciarlos es parte de lo que nos hace humanos, lo que nos hace no máquinas u objetos con funciones robóticas, sino organismos únicos en este universo. Como resultado, nunca debemos olvidar al Todopoderoso en los Cielos. La Santa Biblia siempre pone énfasis en recordar al que nos creó. Para aquellos que han perdido a un padre, recordarlos y mantenerlos vivos a través de la memoria constante es importante. Que nuestro mismo amor que damos a nuestros padres también se transfiera a nuestro Padre. El que nos ha dado el espíritu de la Vida y la capacidad de amar y pensar más allá de los límites de nosotros mismos, también merece nuestra memoria. Todos los días, debemos hacer que nuestro objetivo sea recordarle y agradecerle el tan solo hecho de respirar. Como dice 1 Pedro 5:7, "Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros."

Este Día de los Caídos, recordemos también la bondad que Dios ha traído a nuestras vidas.

Oremos por Venezuela

Una vez más, parece que la Guerra Fría no ha terminado desde la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1991. La batalla sociopolítica entre el Socialismo y el Capitalismo está viva y bien como se ve en la situación venezolana. Esto no quiere decir que las fuerzas internas de Venezuela sean una lucha entre el socialismo y el capitalismo. Seguramente, desde lejos parece una batalla entre Maduro, embajador del socialismo, y Guaidó, embajador del capitalismo. Sin embargo, el movimiento de Guaidó se basa en la creencia de que es hora de un cambio político, de saborear algo diferente de lo que ha sido. El movimiento de Maduro se basa en la creencia de que el cambio traerá incertidumbres, y él no está lejos de la verdad. No es exactamente una batalla de dos ideologías políticas, sino que es una batalla para conquistar los corazones y las mentes de los venezolanos. Según las imágenes que se están produciendo en los medios de comunicación estatales, Maduro parece haberse rodeado de puro militar, como si todo el país fuera el mismo ejército. Guaidó, por otro lado, se parece cada vez más a un fugitivo rebelde que salta de ciudad en ciudad evitando los ojos de la policía secreta. La pregunta ahora es, ¿qué movimiento político es el adecuado para evitar que el país se rompa y ponga a la gente en una situación desesperada? La respuesta es más complicada que simplemente gritar un nombre.

Pero basta con la política. Ya sea que el ganador sea Maduro o Guaidó en esta batalla aparentemente interminable, ambos necesitan demostrar cuánto aman a la gente y cuán dispuestos están a hacer un esfuerzo adicional para ayudar a la población. Incluso si Guaidó gana, no podemos suponer que arreglará el país en cuestión de días o meses. En los Estados Unidos, muchos ciudadanos confiaban en que Obama arreglaría todo en cuestión de meses. Sin embargo, muchas cosas tomaron tiempo para arreglarlas, si es que lo hicieron, y algunas cosas ni siquiera se pudieron realizar, como su promesa de crear un camino a la ciudadanía para millones de inmigrantes ilegales. Ahora, esta es la lucha del líder del mundo libre. Maduro, sin una oposición real a sus pólizas promulgadas, todavía no ve ningún resultado real comprobado. Venezuela se encuentra prácticamente en estado de ruina después de ser uno de los países más prósperos de América Latina. El sistema le falló a la gente, pero lo mismo podría decirse de Guaidó si no muestra resultados si es que asume la presidencia. Al final, nadie estará contento con ninguno de los dos gobernantes. Quejas por aquí, quejas por allí, quejas por todas partes, dejando a la gente a merced de las fuerzas políticas que a veces parecen desprenderse de la población en general.

Sin embargo, hay un ser todopoderoso que controla todo. La Biblia señala que Dios levanta líderes y reyes y los coloca donde deberían estar. También señala que debemos orar por nuestros líderes. Usted, el lector, podría pensar: “Bueno, eso es solo una pérdida de tiempo”. Llámelo una pérdida de tiempo o lo que sea, pero al final del día es Dios quien da la última palabra en prácticamente todos los asuntos. Una hoja no se mueve sin la voluntad de Dios. Por lo tanto, confíe sus pensamientos a Él y tenga confianza de que todo encajará en su lugar. Algo que es maligno no dura para siempre.

Nuestros pensamientos y oraciones para el pueblo de Venezuela.