Oremos por Venezuela

Una vez más, parece que la Guerra Fría no ha terminado desde la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1991. La batalla sociopolítica entre el Socialismo y el Capitalismo está viva y bien como se ve en la situación venezolana. Esto no quiere decir que las fuerzas internas de Venezuela sean una lucha entre el socialismo y el capitalismo. Seguramente, desde lejos parece una batalla entre Maduro, embajador del socialismo, y Guaidó, embajador del capitalismo. Sin embargo, el movimiento de Guaidó se basa en la creencia de que es hora de un cambio político, de saborear algo diferente de lo que ha sido. El movimiento de Maduro se basa en la creencia de que el cambio traerá incertidumbres, y él no está lejos de la verdad. No es exactamente una batalla de dos ideologías políticas, sino que es una batalla para conquistar los corazones y las mentes de los venezolanos. Según las imágenes que se están produciendo en los medios de comunicación estatales, Maduro parece haberse rodeado de puro militar, como si todo el país fuera el mismo ejército. Guaidó, por otro lado, se parece cada vez más a un fugitivo rebelde que salta de ciudad en ciudad evitando los ojos de la policía secreta. La pregunta ahora es, ¿qué movimiento político es el adecuado para evitar que el país se rompa y ponga a la gente en una situación desesperada? La respuesta es más complicada que simplemente gritar un nombre.

Pero basta con la política. Ya sea que el ganador sea Maduro o Guaidó en esta batalla aparentemente interminable, ambos necesitan demostrar cuánto aman a la gente y cuán dispuestos están a hacer un esfuerzo adicional para ayudar a la población. Incluso si Guaidó gana, no podemos suponer que arreglará el país en cuestión de días o meses. En los Estados Unidos, muchos ciudadanos confiaban en que Obama arreglaría todo en cuestión de meses. Sin embargo, muchas cosas tomaron tiempo para arreglarlas, si es que lo hicieron, y algunas cosas ni siquiera se pudieron realizar, como su promesa de crear un camino a la ciudadanía para millones de inmigrantes ilegales. Ahora, esta es la lucha del líder del mundo libre. Maduro, sin una oposición real a sus pólizas promulgadas, todavía no ve ningún resultado real comprobado. Venezuela se encuentra prácticamente en estado de ruina después de ser uno de los países más prósperos de América Latina. El sistema le falló a la gente, pero lo mismo podría decirse de Guaidó si no muestra resultados si es que asume la presidencia. Al final, nadie estará contento con ninguno de los dos gobernantes. Quejas por aquí, quejas por allí, quejas por todas partes, dejando a la gente a merced de las fuerzas políticas que a veces parecen desprenderse de la población en general.

Sin embargo, hay un ser todopoderoso que controla todo. La Biblia señala que Dios levanta líderes y reyes y los coloca donde deberían estar. También señala que debemos orar por nuestros líderes. Usted, el lector, podría pensar: “Bueno, eso es solo una pérdida de tiempo”. Llámelo una pérdida de tiempo o lo que sea, pero al final del día es Dios quien da la última palabra en prácticamente todos los asuntos. Una hoja no se mueve sin la voluntad de Dios. Por lo tanto, confíe sus pensamientos a Él y tenga confianza de que todo encajará en su lugar. Algo que es maligno no dura para siempre.

Nuestros pensamientos y oraciones para el pueblo de Venezuela.