Recordando

El Día de los Caídos se celebra cada 27 de mayo, aunque se celebraba cada 30 de mayo hasta 1971, en los Estados Unidos. Este día es un día festivo instituido por el gobierno federal para honrar y celebrar a aquellos héroes de guerra que han dado su vida por la libertad del país. Desde los campos de batalla de Virginia hasta los campos de Europa, los soldados estadounidenses han luchado valientemente para asegurar la paz y un refugio para la democracia. Ya sea que se llame al Ejército Continental en la década de 1700 o el U.S. Army actualmente, no hay duda de que estos hombres y mujeres han arriesgado o han dado sus vidas con gran valor.

El Día de los Caídos va mucho más allá de recordar a nuestros héroes de guerra. El día exhibe más ramificaciones para incluir a los miembros de nuestra familia, a nuestros seres queridos, a nuestros amigos. Recordar a nuestros homólogos humanos sin duda trae calidez a nuestras vidas. Trae alegría, un sentimiento de nostalgia que a veces es difícil dejar de lado en el momento en que se presenta. Recordar esos momentos que tenemos en nuestras mentes y apreciarlos es parte de lo que nos hace humanos, lo que nos hace no máquinas u objetos con funciones robóticas, sino organismos únicos en este universo. Como resultado, nunca debemos olvidar al Todopoderoso en los Cielos. La Santa Biblia siempre pone énfasis en recordar al que nos creó. Para aquellos que han perdido a un padre, recordarlos y mantenerlos vivos a través de la memoria constante es importante. Que nuestro mismo amor que damos a nuestros padres también se transfiera a nuestro Padre. El que nos ha dado el espíritu de la Vida y la capacidad de amar y pensar más allá de los límites de nosotros mismos, también merece nuestra memoria. Todos los días, debemos hacer que nuestro objetivo sea recordarle y agradecerle el tan solo hecho de respirar. Como dice 1 Pedro 5:7, "Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros."

Este Día de los Caídos, recordemos también la bondad que Dios ha traído a nuestras vidas.